La peor filtración de datos de Berlín acaba de aparecer en la dark web: ¿hasta qué punto es segura, realmente, la infraestructura informática de Alemania?

En una filtración de datos sin precedentes, se han publicado en la dark web más de 1,44 millones de documentos confidenciales de la administración de Berlín. Y todo ello apenas unos días antes de que se celebren las elecciones en la capital. ¡Descubre qué podemos aprender de esto!

Tuta - Berlin's worst data leak just ended up on the dark web - raising the issue of how secure is Germany's IT-infrastructure, really?

Una vez finalizada la cuenta atrás, un grupo de hackers filtró en la dark web millones de terabytes de datos sensibles y críticos de la administración de Berlín. Esta filtración de datos, sin precedentes, afecta a miles de ciudadanos berlineses que se habían comunicado con el Departamento de Vivienda del Senado. Este ataque sin precedentes no solo ha provocado una crisis de ciberseguridad en la capital de Alemania, sino que también plantea la siguiente pregunta: ¿hasta qué punto es realmente segura la infraestructura informática de Alemania?


¿Qué ocurrió?

Entre el 7 y el 12 de agosto de 2026, unos piratas informáticos accedieron sin ser detectados a los sistemas informáticos de la administración de Berlín, tal y como reveló posteriormente una investigación forense. El 14 de agosto, la administración se percató del ataque y, tres días después, la Oficina de Prensa e Información del Estado de Berlín confirmó públicamente el ciberataque y lo calificó de «delito extremadamente grave», además de un ataque contra el propio Estado.

La filtración de datos de Berlín no es un caso aislado ni será el último en Alemania, tal y como declaró en junio el ministro federal del Interior, Alexander Dobrindt, quien afirmó que Alemania es blanco diario de una guerra híbrida, en la que los ciberataques constituyen «guerras en la sombra del siglo XXI». Esto no hace sino subrayar aún más que la infraestructura digital de Alemania debe estar preparada y protegida de cara al futuro. Y el futuro es ahora.

Los sistemas que han sido objeto de la reciente filtración de datos en Berlín incluyen principalmente la infraestructura del Departamento del Senado de Movilidad, Transporte, Protección Climática y Medio Ambiente, así como los sistemas del Departamento del Senado de Desarrollo Urbano, Construcción y Vivienda. Como consecuencia del ataque, algunos de los sistemas en línea de Berlín se vieron obligados incluso a cerrar durante un par de días, lo que impidió a los ciudadanos solicitar, por ejemplo, el «subsidio de vivienda» (Wohngeld).

Un grupo de hackers llamado «Rhysida» reivindicó la autoría de la filtración de datos y la utilizó para chantajear a la administración. El grupo sacó a subasta los 5,79 terabytes, con un precio de salida de 30 bitcoins (unos 2,4 millones de dólares). El Gobierno de Berlín respondió a los chantajistas negándose a pagar el rescate y afirmando que «el Estado de Berlín no cederá ante el chantaje».

Poco después de que finalizara la cuenta atrás, tal y como había amenazado el grupo de hackers, se publicaron en la dark web alrededor de 1,4 millones de documentos confidenciales y 5,7 terabytes de datos.

Nota: Un terabyte equivale a 1 000 gigabytes.

Los datos robados y filtrados

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Los datos robados y filtrados contienen 1,44 millones de documentos y 5,79 terabytes de datos.

Los datos robados incluyen información muy personal de unos 5 000 funcionarios de la administración de Berlín, como pasaportes escaneados, contratos de trabajo, justificantes de baja por enfermedad, documentación confidencial sobre nóminas y registros de multas.

Además, los 5,7 terabytes de datos filtrados incluyen información sobre informes internos de comisiones parlamentarias e inteligencia sobre infraestructuras críticas, incluidas evaluaciones de vulnerabilidad de los sistemas de suministro de agua de Berlín. Entre los datos filtrados se encuentra incluso información sobre el proyecto de construcción de la «Bundeskanzleramt».

Y por si fuera poco, los hackers lograron robar correos electrónicos, números de teléfono e incluso contraseñas sin cifrar que habían sido calificadas como información clasificada, lo que ha llevado a que se revisen de nuevo los 12 000 sistemas digitales del Estado de Berlín para reforzarlos frente a posibles ataques posteriores.

En otras palabras, esta filtración de datos no solo es una señal de que las medidas de seguridad informática de la infraestructura digital de Berlín no son lo suficientemente sólidas, sino que también puede suponer una amenaza para la seguridad pública. Además, la filtración de datos personales sensibles también aumenta el riesgo de suplantación de identidad.

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El grupo de hackers

Un grupo de hackers llamado «Rhysida» reivindicó la autoría del ciberataque y apareció por primera vez en 2023. El grupo se ha convertido en una conocida organización dedicada al ransomware y está vinculado a diversos ataques informáticos contra organizaciones públicas y privadas, con más de 300 incidentes atribuidos a él. Entre las víctimas más conocidas de este grupo de hackers se encuentran la British Library e Insomniac Games.

El momento elegido

Aunque los investigadores suponen, por el momento, que el ataque informático tiene un interés exclusivamente económico y no político, el momento en que se ha producido deja cierto regusto amargo. Y es que, dentro de unos días, el 20 de septiembre, Berlín elegirá su nueva Cámara de Diputados (Abgeordnetenhaus). No obstante, las autoridades afirman que los sistemas electorales no han sido vulnerados y que son seguros.

Los ciberataques poco antes de unas elecciones no son inusuales, ya que existe un mayor riesgo de que se produzcan las denominadas operaciones de «hack-and-leak», en las que se publican documentos robados, ya que el momento puede resultar propicio. Por ello, la BSI advierte sobre posibles ataques de phishing, especialmente en estos momentos.

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¿Y ahora qué?

La reciente filtración de datos de la administración de Berlín ha sido toda una sorpresa. Un ataque de esta magnitud contra la administración alemana no tiene precedentes. Pero si este ataque nos ha dejado una cosa clara una vez más, es precisamente esto: la amenaza a nuestra infraestructura digital es real. Y no solo es real, sino que la amenaza es actual y no algo que pueda ocurrir en un futuro incierto.

Los expertos en seguridad llevan mucho tiempo advirtiendo de graves fallos de seguridad en la infraestructura informática de Berlín. En particular, los municipios y las comunidades son vulnerables a los ciberataques, pero, por desgracia, a menudo carecen del presupuesto necesario para contratar suficiente personal cualificado en seguridad informática que proteja adecuadamente sus sistemas. Además, la respuesta de una administración alemana ante esta filtración no puede ni debe consistir en cerrar sus sistemas durante un par de días y pedir a su personal que cambie su contraseña.

Afortunadamente, la respuesta a la pregunta «¿Y ahora qué?» puede ser más sencilla de lo que muchos creen: la soberanía digital. El Estado alemán lleva demasiado tiempo dependiendo de servicios no europeos, especialmente de MS365 en sus administraciones. Y el caso del fiscal jefe de la Corte Penal Internacional en La Haya, cuya cuenta de correo de Microsoft fue suspendida después de que Trump ordenara al gigante tecnológico que lo hiciera, nos ha mostrado qué tipo de riesgos de seguridad puede entrañar esta dependencia de Microsoft.

A día de hoy, el Estado alemán no es soberano digitalmente; sin embargo, algunos estados federados han dado los primeros pasos y, con ello, han demostrado que, si hay suficiente voluntad política, es posible independizarse de las grandes empresas tecnológicas. Y es que seguir utilizando las grandes empresas tecnológicas estadounidenses para su infraestructura digital significa que una gran cantidad de datos sensibles se almacena en servidores de EE. UU., y la ley estadounidense CLOUD Act permite a las autoridades estadounidenses solicitar datos a las empresas estadounidenses, independientemente de si los datos se almacenan en EE. UU. o en el extranjero.

Elige la soberanía digital

Reflexiones finales

La filtración de datos de Berlín constituye un ataque sin precedentes contra la infraestructura informática de la capital alemana y plantea graves riesgos de seguridad, no solo para los particulares, sino también para la seguridad pública. Sin embargo, si podemos extraer algo positivo de todo esto, es lo siguiente: ha llegado el momento de invertir adecuadamente en la seguridad de la infraestructura digital de Alemania. Además, algunos estados federados de Alemania ya han demostrado que es posible alcanzar la soberanía digital. Si hay suficiente voluntad política, hay un camino.

¡Juntos podemos construir un futuro mejor!

Ilustración de un teléfono con el logotipo de Tuta en su pantalla, junto al teléfono hay un escudo ampliado con una marca de verificación en él que simboliza el alto nivel de seguridad debido al cifrado de Tuta.