¡Por qué AHORA es el momento adecuado para los acuerdos marco sobre soberanía digital!

Aunque los políticos hablan de soberanía digital, el Estado alemán acaba de renovar sus acuerdos marco con Microsoft por un año más. ¡Descubre por qué necesitamos, en cambio, acuerdos marco para la soberanía digital, y cuanto antes!

Why NOW is the right time for framework agreements for digital sovereignty

La gran empresa tecnológica estadounidense Microsoft está presente en casi todos los organismos públicos y ayuntamientos alemanes. Además, su monopolio se consolida aún más a través de los denominados «acuerdos marco» que la empresa mantiene con el Estado alemán. Los críticos llevan tiempo argumentando que estos acuerdos suponen una desventaja competitiva para las alternativas soberanas europeas.


La necesidad de la soberanía digital

Una y otra vez oímos a los políticos hablar de la soberanía digital y de su necesidad. Este discurso no es casualidad. El año pasado, tras las sanciones impuestas por Trump, la empresa estadounidense Microsoft desactivó la cuenta de correo electrónico del fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya (Países Bajos). Una medida sin precedentes. La soberanía digital, por lo tanto, también significa garantizar la independencia de nuestros tribunales, nuestras agencias gubernamentales y nuestros ayuntamientos.

Además, ya no basta con que los servidores estén ubicados en Europa. Dado que las empresas estadounidenses están sujetas a la denominada Ley CLOUD de 2018, el Gobierno de EE. UU. puede obligarlas a entregar datos, incluso si sus servidores se encuentran en Europa y no en EE. UU. Por lo tanto, necesitamos alternativas tecnológicas europeas para recuperar el control total sobre nuestros datos. Pero, ¿cómo apoya exactamente el Gobierno alemán este esfuerzo?

Los acuerdos marco de Microsoft con Alemania

En 2025, el Gobierno federal gastó un total de 500 millones de euros en licencias de Microsoft. Y eso solo en Microsoft, y solo el Gobierno federal. Estos costes seguirán aumentando, ya que los precios de Microsoft 365 subieron entre un 5 % y un 43 % a partir de julio de este año, dependiendo de la licencia.

En cambio, ese dinero podría aprovecharse invirtiendo en soluciones europeas. Es importante señalar que las grandes empresas tecnológicas estadounidenses tienen un monopolio virtual en el mercado europeo. Al fin y al cabo, Amazon, Microsoft y Google dominan conjuntamente casi el 70 % de los servicios en la nube de la Unión Europea.

Aunque necesitamos soberanía digital dentro de la UE, la buena noticia es que ya existe una amplia variedad de alternativas que puedes utilizar para sustituir a las grandes empresas tecnológicas.

Una de estas alternativas es Tuta, la empresa europea creadora de soluciones de correo electrónico, calendario y almacenamiento en la nube con seguridad cuántica y cifrado de extremo a extremo. Con Tuta puedes asegurarte de que tus datos no sean objeto de uso indebido y de que te pertenezcan a ti. Y solo a ti.

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¡Las palabras deben traducirse en acciones!

Al menos, el Gobierno federal alemán se ha hecho eco de la necesidad de la soberanía digital. Por ejemplo, en la Cumbre Europea sobre Soberanía Digital celebrada a finales de 2025, el canciller Friedrich Merz habló de «elegir nuestro propio camino digital y garantizar que este camino nos lleve a la soberanía digital».

Bonitas palabras, pero, por desgracia, solo palabras.

Esto se debe a que Microsoft se beneficia enormemente de los denominados «acuerdos marco» en la administración pública. Estos acuerdos consolidan la posición de monopolio de los productos de Microsoft en el mercado alemán. A través de los denominados acuerdos de términos y condiciones de Microsoft, que se renegocian periódicamente entre el Ministerio Federal del Interior y Microsoft, el Gobierno federal, los estados federados y los ayuntamientos pueden adquirir y utilizar fácilmente productos de Microsoft, sin necesidad alguna de un proceso de licitación. Estos acuerdos marco consisten en condiciones contractuales estándar adaptadas específicamente a las necesidades del sector público, con los descuentos correspondientes.

Los detractores de estos acuerdos marco llevan tiempo argumentando que otorgan a Microsoft una ventaja competitiva.

Y a pesar de todas las declaraciones públicas sobre la necesidad de contar con una infraestructura digital propia, independiente y europea, el Gobierno federal va a prorrogar este año su acuerdo marco con Microsoft por un año más.

Schleswig-Holstein marca el camino

Schleswig-Holstein, el estado más septentrional de Alemania, parece estar haciendo un trabajo mucho mejor que el Gobierno federal en lo que respecta a la soberanía digital. A finales de 2025, el estado anunció que había migrado con éxito el 80 % de las estaciones de trabajo de su administración estatal —30 000 estaciones de trabajo, para ser exactos— a Linux. Se trata de un hito importante.

Baviera, el estado federado más meridional de Alemania, también ha demostrado recientemente que es posible funcionar sin Microsoft, siempre que exista la voluntad política suficiente. Tras meses de esfuerzos, el estado federado de Baviera ha dado por concluidas las negociaciones sobre un acuerdo marco con Microsoft. A lo largo de un periodo de cinco años, casi mil millones de euros habrían ido a parar a manos de la gran empresa tecnológica. En su lugar, Baviera quiere ahora seguir su propio camino y recurrir a alternativas europeas.

Si nos fijamos en Francia, el país vecino de Alemania, la situación allí también parece mejorar en lo que respecta a la soberanía digital: precisamente en abril de este año, Francia anunció que cambiaría todos los ordenadores de la administración pública de Microsoft a Linux. ¡Al fin y al cabo, son 2,5 millones de ordenadores!

Pero si todos estos ejemplos nos enseñan algo por encima de todo, es esto: donde hay voluntad, hay un camino.

Conclusión

No se trata de si son necesarios acuerdos marco para la soberanía digital, sino de cuándo los conseguiremos. Porque, hoy en día, elegir software informático estadounidense es una decisión consciente de aceptar los riesgos geopolíticos asociados. Y por eso ahora es precisamente el momento adecuado para romper con las grandes empresas tecnológicas y emprender un camino alternativo e independiente.

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