En la era de la "carrera armamentística" de la informática cuántica, ha llegado el momento de pasar a sistemas seguros desde el punto de vista cuántico.
Alemania se opone al escaneado del cliente previsto por la UE: crearía un monstruo de vigilancia sin precedentes que violaría los derechos fundamentales.
Un tribunal alemán ha establecido límites estrictos a la forma en que la policía puede utilizar datos privados de ciudadanos inocentes en sus investigaciones.
Los denunciantes Richard Boyle y David McBride van a ser juzgados por hacer lo correcto: denunciar los abusos de poder del gobierno australiano. Por el contrario, la UE está presionando para mejorar la protección de los denunciantes. ¿Tendrán éxito?